Ningún vínculo matrimonial es completamente perfecto.

Ningún vínculo matrimonial es completamente perfecto.

Ningún matrimonio alcanza la perfección absoluta.

No importa cuán hermosas sean las fotografías, lo entrañables que sean las publicaciones de aniversario, ni lo impecable que pueda parecer todo desde fuera.

Cada pareja que celebra 10, 20, 30 o 50 años juntos lleva consigo una historia mucho más profunda que simples sonrisas y fechas señaladas.

No solo conmemoran el paso del tiempo, sino que honran las innumerables batallas que nadie más llegó a ver.

Celebran esas noches en las que permanecieron en silencio, con el alma cargada y la incertidumbre de si lograrían salir adelante.

Recuerdan las discusiones que dejaron heridas profundas, las decepciones que dolieron y los errores que podrían haberlo destruido todo, pero no lo hicieron.

Siguen juntos, no porque haya sido sencillo, sino porque una y otra vez eligieron estar el uno al lado del otro, incluso cuando dolía.

Perdonaron cuando parecía injusto hacerlo.

Se quedaron cuando marcharse parecía la opción más fácil.

Y entre los restos de expectativas rotas, reconstruyeron algo más sólido, capa tras capa, con paciencia, con tiempo, y con un amor que no siempre fue perfecto, pero sí siempre auténtico.

~ Cody Bret