Nos acostumbramos tanto a perseguir el éxito que ni siquiera notamos las cadenas que nosotros mismos nos hemos puesto.

Nos acostumbramos tanto a perseguir el éxito que ni siquiera notamos las cadenas que nosotros mismos nos hemos puesto.

Trabajas 8 horas para vivir solo 4.

Trabajas 6 días para disfrutar apenas 1.

Trabajas 8 horas y comes en solo 15 minutos.

Trabajas 8 horas y duermes apenas 5.

Trabajas todo el año para tener una o dos semanas de descanso.

Trabajas toda la vida esperando un retiro en la vejez.

Y cuando todo termina, te preguntas… ¿para qué sirvió todo esto?

Nos acostumbramos tanto a correr tras el éxito, que ni siquiera vemos las cadenas que nosotros mismos nos ponemos.

No naciste para simplemente sobrevivir.

La vida no está hecha para postergarse.

Es un camino breve.

Haz que valga la pena.