La niña que prefirió a la criada antes que a su propio padre.

La niña que prefirió a la criada antes que a su propio padre.

Nadie dijo nada.

Julian se volvió hacia Vivian.—¿Qué guardería cerrada?

Vivian minimizó el asunto, pero Sophie insistió en que Anna la había consolado allí.

Confundido y en estado de shock, Julian interrogó a Anna, quien admitió que en el pasado había trabajado para Clara.

Cuando Sophie le pidió que cantara la canción de cuna privada de Clara, Julian comprendió que solo alguien muy cercano a su difunta esposa podía conocerla.

Se dirigieron rápidamente a la guardería abandonada. Sophie reveló que Anna solía consolarla allí cuando nadie más acudía.

Entre los objetos olvidados, Anna descubrió el diario oculto de Clara, con un mensaje estremecedor: Si me pasa algo, no confíes en Vivian.

El diario revelaba la existencia de fondos de un fideicomiso robados y demostraba que Clara sospechaba de Vivian.

Anna confesó que Clara le había confiado esas pruebas porque temía estar siendo envenenada.

Finalmente, Vivian admitió que la “enfermedad” de Clara no había sido un accidente.

Ella y el tío de Julian, Robert West, lo habían planeado para proteger su esquema financiero.

Antes de que Robert pudiera destruir las pruebas, un grabador oculto dentro de la caja de música de Clara reprodujo su último mensaje, señalando a Vivian y Robert como responsables.

La seguridad de la casa y la policía llegaron a tiempo. Robert y Vivian fueron arrestados, la muerte de Clara fue reabierta como un caso de asesinato y la herencia de Sophie fue restituida.

Semanas después, Anna intentó marcharse, pero Julian le agradeció por proteger a Sophie cuando él había fallado.

Sophie abrazó a Anna y susurró: “Hiciste lo que mamá habría hecho”.

Por primera vez desde la muerte de Clara, la casa ya no se sentía vacía: por fin se sentía como un hogar.