EL JEFE DE LA MAFIA DESCUBRIÓ LOS MORETONES EN MI ROSTRO DURANTE SU CENA DE COMPROMISO, PERO LA MENTIRA DE SU PROMETIDA SACÓ A LA LUZ UN PELIGROSO SECRETO
Luca Moretti, el despiadado jefe de la mafia, jamás imaginó que Olivia, su discreta empleada doméstica, acabaría cambiando su vida para siempre.
Sin embargo, cuando descubrió que su hijo Mateo seguía vivo, comprendió que su prometida, Vanessa, le había ocultado la verdad durante años.

—¿Dónde está mi hijo? —exigió Luca con una calma que resultaba mucho más aterradora que cualquier grito.
Vanessa palideció. —Luca, por favor… Déjame explicártelo.
—Entonces empieza a hablar. Ahora mismo.
Pero, antes de que ella pudiera responder, Olivia dio un paso al frente.
—Ella no es la única que le ha estado mintiendo. El jefe de su equipo de seguridad también la ha ayudado a ocultar la verdad.
Luca se volvió lentamente hacia Daniel, el hombre en quien más confiaba.—Dime que está mintiendo.
Daniel intentó sacar su arma, pero los guardaespaldas de Luca reaccionaron de inmediato y lo rodearon, impidiéndole escapar.
—¡Deberías haberte mantenido al margen! —le espetó Daniel a Olivia, mirándola con odio.
Ella levantó la barbilla, negándose a dejarse intimidar.
—Alguien tenía que proteger al niño que todos ustedes abandonaron.
Cuando las mentiras de Vanessa finalmente salieron a la luz, Luca descubrió algo todavía más indignante: ella nunca había estado embarazada.

Todo había sido una farsa para mantenerlo a su lado. Además, Daniel era el padre del hijo que ella había afirmado estar esperando.
—Utilizaste a mi propio hijo para manipularme —dijo Luca con una frialdad estremecedora—. No volverás a acercarte a mi familia. Nunca.
Después de lograr que Mateo se reuniera con su madre, Elena, Luca salió al jardín y encontró a Olivia apartada de los demás, contemplando las flores en silencio.
—Arriesgaste tu vida por un niño que ni siquiera era tuyo —le dijo mientras se acercaba despacio.
Olivia esbozó una leve sonrisa. —Ese niño merecía tener a alguien que se preocupara por él.
Luca la observó durante unos segundos antes de tomarle suavemente la mano.
—¿Y tú, Olivia? ¿No crees que también mereces tener a alguien que cuide de ti?
Por primera vez en muchos años, el hombre al que todos temían se mostró vulnerable. La dureza con la que gobernaba su mundo había desaparecido.

Frente a ella ya no estaba el temido jefe de la mafia, sino un hombre que acababa de comprender lo que significaba estar a punto de perderlo todo.
—Quédate conmigo, Olivia —le pidió—. No como mi empleada, sino como la mujer que quiero a mi lado.
Ella sostuvo su mirada, intentando descubrir si aquellas palabras eran sinceras.
—Solo aceptaré si me prometes una cosa: nunca harás que tenga miedo de ti.
Luca se inclinó y depositó un delicado beso en su mano. —Te lo prometo.
Por primera vez, Olivia se permitió imaginar un futuro en el que el amor no significara vivir con miedo, sino encontrar a alguien con quien sentirse verdaderamente segura.
