La taza que nadie tenía permitido tocar
Durante tres segundos, Alessandro Duca permaneció mirando en silencio su taza de espresso.
Después de que Emma, la hija de tres años de la empleada doméstica, susurrara: —Huele como la medicina para dormir de mi papá…

Aquella taza común de café dejó de parecer una simple bebida. De repente, se convirtió en algo mucho más peligroso.
Alessandro ordenó que todos se quedaran quietos, cerró la cocina con llave y llamó al equipo de seguridad. Nadie tenía permitido abandonar la mansión.
El nuevo cocinero, Victor, admitió que él había preparado el café, pero aseguró que una mujer desconocida con las uñas pintadas de rojo le había entregado los granos. Emma confirmó sus palabras:
—La mujer que tocó el café tenía las uñas rojas.
Solo una persona en la mansión Duca llevaba las uñas rojas todos los días: Beatrice, la tía de Alessandro.

Entonces Sophia reveló una verdad que había mantenido oculta durante mucho tiempo.
Su esposo Marco, quien trabajaba en Duca Logistics, había muerto ocho meses antes después de tomar una extraña medicina que alguien le entregó en uno de los almacenes de Alessandro.
Su muerte había sido declarada natural.
Pero ahora todo parecía indicar que había algo más detrás.
El doctor Royce analizó el café y confirmó que contenía una peligrosa combinación de sustancias cardíacas y sedantes.
Alessandro comprendió la terrible realidad: Alguien había intentado asesinarlo.

Antes de poder iniciar una investigación, Beatrice apareció junto a su hijo Raffaele.
Ella desestimó la advertencia de Emma, asegurando que solo era la imaginación de una niña pequeña.
Pero Victor repitió con firmeza: —La mujer que me entregó los granos tenía las uñas rojas.
En ese instante, la electricidad de toda la mansión se apagó.
Y cuando todos intentaban entender qué estaba ocurriendo…
Emma había desaparecido. El pánico se apoderó de la casa entera.
Alessandro recorrió la propiedad desesperadamente hasta encontrar a Emma encerrada en una antigua habitación del sótano.
La niña estaba a salvo, pero sus siguientes palabras revelaron un detalle aterrador:

—Ella dijo que papá debería haber mantenido ocultos los documentos.
Cerca de allí encontraron un pendiente de perla perteneciente a Beatrice y descubrieron un antiguo túnel secreto debajo de la mansión.
Sophia abrió el conejo de peluche de Emma y encontró un compartimento oculto en su interior.
Dentro había una pequeña unidad de almacenamiento.
Marco no había muerto por accidente. Antes de morir, había escondido pruebas dentro del juguete de su hija.
Y alguien lo había asesinado para impedir que la verdad saliera a la luz.
